Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

BREVES RE/TRATOS LITERARIOS

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Cuando los escritores quedamos sin tema, hablamos de la novela. Habr? que re-definirla en este siglo XXI en el que todo cambia. Cl?sicamente se dec?a que novela es una narraci?n m?s extensa y compleja que un cuento, escrita en prosa, con m?ltiples personajes y situaciones. Hay varias clasificaciones de acuerdo al eje que tomemos para diferenciarlas en clases?aunque no creo que esta breve nota sea el sitio para teorizar.

El universo de la novela, el campo narrativo, se fue haciendo m?s complejo en el tiempo. Los hispanistas aseguran que Cervantes invent? el esquema de la novela moderna con ?El Quijote? en la que hay metadi?gesis constantes (relatos que se separan del tema principal como si fuesen cuentos dentro de la narraci?n mayor) y el tiempo ya no es en Cervantes, el de aquella flecha que iba del pasado al futuro.

En la segunda mitad del pasado siglo (ya pasado, queridos amigos/as, ya pasado?) distintos aportes provenientes fundamentalmente de los escritores latinoamericanos (Espa?a estaba estancada en un desierto de ideas desde la dictadura del ?general?simo? Franco) cambiaron para siempre el panorama de la novela en lengua espa?ola, si bien es cierto que los modelos europeos y sobre todo el Faulkner de ?El sonido y la furia?, Joyce, Kafka?tuvieron una fuerte?influencia.

Con todas estas revoluciones de formas, Cabrera Infante publica ?La Habana para un infante difunto? ?Es una novela o una magn?fica autobiograf?a con algunos elementos novel?sticos? El eje de la estructura es la vida en La Habana, alentada por brillantes ejercicios de lenguaje: paronofasias, elipsis, retru?canos, neologismos, catacresis. No obstante, el autor consigue mantenernos pendientes y conectados con la narraci?n hasta el final.

Otro ejemplo, el del genial mejicano Ruan Rulfo, quien en ?Pedro P?ramo? construye un mundo ca?tico de sue?os con el mismo desorden terrible de una pesadilla para describir simb?licamente el orden destructivo y corrosivo del caudillismo enfermo, como bien podr?amos describir los correntinos los tiempos perdidos del dominio de estancia que ejerci? sobre Corrientes el poder nefasto de Juan Ram?n Vidal, por ejemplo. Tampoco en este caso Rulfo sigue el orden secuencial de la novela tradicional. El mundo on?rico de Comala funda el purgatorio de la miseria pol?tica latinoamericana. Todo es necesariamente mezquino y cruel: el paisaje, la sed, el calor, los terratenientes, los dioses y santos a quienes se invoca para recibir como respuesta el silencio del desierto de Jalisco.

Creo firmemente que ya es hora de investigar seriamente la narrativa de la regi?n. Con la revista ?Palabras Escritas? venimos recogiendo estudios, trabajos, obras; pero hay que dar otro paso m?s: un manual de utilidad para la difusi?n de tantos autores y autoras valiosas para el ciclo secundario. Ese tema, que me parece central a la hora de reunirnos los escritores/as siempre se elude para entrar en far?ndulas acerca de la supuesta tradici?n correntina, la lealtad a los mitos ancestrales y la inmortalidad del cangrejo.

Alejandro Bovino, para Momarandu.

http://abc-literarios.blog.com.es/

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Publicado por talomac @ 22:03  | Literatura
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