S?bado, 10 de octubre de 2009

Jorge Carlos Guerrero                                                                      University of Toronto

 

Literatura e integración:  Los Conjurados del Quilombo del Gran Chaco (2001)

 

Los Conjurados del Quilombo del Gran Chaco (en adelante Los conjurados), publicado en Brasil con el título de O livro da guerra grande, es el texto fundacional por excelencia de una nueva producción literaria en el Cono Sur que participa de los debates culturales en torno a los proyectos de regionalización. En lo que sigue, voy a explayarme en esta línea de lectura de la obra atendiendo particularmente a su conformación retórica adaptada a un futuro sistema literario regional.  

El libro congrega a cuatro autores cuyas nacionalidades comprenden a todos los países del Mercado Común del Sur (Mercosur). Se divide en cuatro partes con sus correspondientes autores: “Frente al frente argentino” y “Frente al frente paraguayo” de Augusto Roa Bastos (Paraguay); “Fundación, apogeo y ocaso del Quilombo del Gran Chaco” de Alejandro Maciel (Argentina); “Los papeles del general Rocha Dellpiane” de Omar Prego Gadea (Uruguay); y “Un barón no miente, envejece” de Eric Nepomuceno (Brasil). El texto relata la historia de una comunidad de desertores de la Guerra de la Triple Alianza (1865 – 1870). Roa Bastos, a través de la confrontación dialógica de la figura del letrado y del poder, desmonta los discursos nacionales sobre la guerra por medio de la crítica de figuras históricas: Bartolomé Mitre, Solano López, el gran pintor de la guerra, Cándido López, y Sir Richard Burton, autor de un texto clave para la temprana historiografía de la guerra Las cartas desde los campos de batalla del Paraguay (1870). Alejandro Maciel recrea el Quilombo del Gran Chaco como una comunidad colectivista y libertaria que tiene por vocación ponerle fin a la guerra. Los dos textos restantes pertenecen a temporalidades diferentes: los dos primeros recrean momentos de la guerra en tanto que los dos últimos son búsquedas contemporáneas por indicios del pasado. Omar Prego narra el trabajo de investigación de un escritor o periodista que busca en las cartas de un oficial uruguayo pruebas de su participación, por orden del Quilombo del Gran Chaco, en el magnicidio del presidente uruguayo Venancio Flores en 1868. El texto de Erico Nepomuceno relata los conflictos identitarios de un periodista obseso con reclamar una genealogía familiar con oficiales brasileños que participaron en la guerra y en el Quilombo del Gran Chaco.

En Los conjurados la escritura se concibe como proyecto colectivo y no como muestra de las escrituras regionales. Independientemente de las impugnaciones estructuralistas a la noción de autor, la autoría colectiva de Los conjurados es indisociable del texto y del mundo representado en él. De hecho, esta autoría vendría a formar parte insoslayable de su significación y tiene implicancias importantes para su estatus genérico. Los conjurados se torna un acto del habla ejecutor, o sea, preformativo, de su propio diseño. En efecto, la construcción textual, el modo de textualización, es un remedo del proyecto supranacional de regionalización, su mimetización formal.

La obra es fundacional puesto que exhibe el propósito de plantear las bases de un imaginario alternativo que dé cuenta del proyecto de integración regional en curso. Para ello Los conjurados convoca los entresijos de los discursos fundacionales decimonónicos así como las entretelas de las formulaciones presentes. El antropólogo Alejandro Grimson esbozó la hipótesis “de un proyecto de ingeniería supranacional” para describir algunas construcciones discursivas en torno a la regionalización en el Cono Sur. Los conjurados funciona dentro de este epistema integracionista, pero tratando de modificarlo incorporando pasados en curso de relegación y proponiendo modelos de negociación de las historiografías encontradas a través del diálogo democrático de una autoría colectiva. El imaginario regional propuesto por Los conjurados contiene narrativas relegadas que cuestionan las autocaracterizaciones latinoamericanistas. Por una parte, matiza la autocaracterización colonialista que privilegia el señalamiento de los imperialismos ajenos al continente; por otra, cuestiona las construcciones del americanismo fraternal que minusvaloran el peso del nacionalismo. Según plantearía Los conjurados, el proyecto de integración no debe dejar de lado su memoria de agresión interamericana puesto que el nacionalismo desdice el latinoamericanismo discursivo. Por añadidura, debe confrontar el imaginario cartográfico de la modernidad que reclama una constitución monosémica de la sociedad construida sobre los usos nacionales de la historia y el estado.

La reflexión de Mihai Spariosu sobre la función de la literatura, expuesta en The Wreath of Wild Olive. Play, Liminality, and the Study of Literature (1997), resulta muy adecuada para estudiar el proyecto textual de los Los conjurados. Spariosu, a partir de la propuesta antropológica de Turner, propone lo liminal como vía para sortear conflictos y generar mundos alternativos (28). Esta propuesta sugiere una cosmovisión anti-antagónica para el discurso cultural. Spariosu argumenta que en lo liminal las tensiones antagónicas entre polos opuestos se neutralizan y se sostienen en un inestable equilibrio. Esta propuesta procura superar la cosmovisión antagónica de la cultura mediante la recuperación de tradiciones conciliatorias dentro y fuera de la cultura occidental. Spariosu le asigna a la literatura esta función conciliatoria resultante de su carácter lúdico y liminal, es decir, de su capacidad para proponer otros mundos posibles. Los conjurados plantea una perspectiva conciliatoria a través de la postulación del Quilombo del Gran Chaco como heterotopía. Me sirvo del concepto de heterotopía porque sugiere, en la formulación de Foucault, una categoría liminal o interticial entre la utopía y la distopía. Este tercer espacio sería una utopía realizada, una aporía, un espacio otro que concilia prácticas condenadas y sancionadas o condensa múltiples espacios en uno. La heterotopía desempeña el papel de erigir un espacio, que puede ser tanto ilusorio como real, pero que invierte o trastorna toda autocaracterización de nuestro propio lugar (Foucault 754). Los conjurados representa este espacio al que se accede mediante una conjura. Es un espacio otro que invierte y denuncia el espacio nacional y los discursos de la razón de estado que racionalizan la guerra. El ‘Quilombo’ es el lugar otro que se construye como alternativa al lugar del ensimismamiento nacionalista; es el lugar de la ‘conjura’ en vez del lugar de la ‘alianza’ geopolítica de la Triple Alianza.

Alejandro Maciel, en “Fundación, apogeo y ocaso del Quilombo del Gran Chaco”, presenta, a través del diario íntimo de un teniente argentino, Francisco Paunero, una comunidad cuyo lema de convivencia desmantela sistemas ideológicos, desde la religión hasta el nacionalismo, y estructuras sociales, como las jerarquías de clase y de escalafón. Se trata de una comunidad que vive bajo la insignia de “Paz en paz y guerra a la guerra.” (129). El Quilombo, según el narrador, es “una república de la Selva nacida del armisticio voluntario de un grupo de oficiales de las cuatro naciones que afuera siguen enfrentándose, invocando oscuros intereses” (126). El “Quilombo” es así un espacio otro en que se genera una convivencia regida por otros valores y se supera, por lo tanto, el imaginario cartográfico que territorializa y rige nacionalmente la identidad de los sujetos.

Mijaíl Bajtín, rechazando una poética para los géneros literarios, plantea que los géneros son formas de ver el mundo que se caracterizan por sus ideologías formales. La ideología formal de la novela polifónica sería un sentido dialógico de la verdad. La ideología formal de Los conjurados apuntaría a un sentido dialógico de la identidad como construcción consciente de su alteridad constitutiva y, por consiguiente, abierta a su propia reformulación. En esta lectura, Los conjurados es un concierto de voces que, mutuamente impugnadas por la alteridad, cuestionan, incorporan y superan las limitaciones nacionales.

            La perspectiva conciliatoria del libro se cristaliza por ejemplo en la postulación de una gemelaridad entre el pintor argentino Cándido López y un supuesto homólogo paraguayo. Los conjurados plantea a un Cándido López conjurado cuya pintura de la guerra abjura de la representación épica a favor de un realismo que disminuye la centralidad histórica del accionar bélico del hombre. En una reescritura irreverente de Las Cartas desde los Campos de Batalla en Paraguay de Sir Richard Burton, el narrador del texto de Roa Bastos fabula una carta de Burton dedicada a Cándido López:

Burton vio y admiró esos cuadros que iban saliendo “del natural” pero también de una visión de ultratumba; incluso vio pintar a Cándido López, sentado entre los muertos, al final de una batalla. “Parecía un sordomudo o un sonámbulo fuera del mundo real”, escribe en una de sus cartas (la decimotercera), totalmente dedicada al pintor (58).

 

El narrador constituye identitariamente a este doble paraguayo en la propia escritura:

Toda realidad simbólica puede desplegarse en múltiples y diferentes configuraciones. Algunas de ellas son las leyendas que son capaces de generar [y]  existe en mi país una versión legendaria de otro pintor llamado también Cándido López

 

El homónimo paraguayo del argentino era a su vez uno de los asistentes del Mariscal López .... Los nombres y las funciones de ambos tocayos eran semejantes. Dios no juega a los dados pero al azar sí.... Ambos Cándido López, el argentino y el paraguayo, han estado combatiéndose sin conocerse a lo largo de cinco años de guerra .... La leyenda sinuosa continúa la vida. Relata de un modo casi fantasmagórico la aparición de este segundo Cándido López, ya hacia el final de la guerra ....

 

El Cándido López paraguayo... sí pintaba las escenas del bárbaro oficio ... Pintor del martirologio de su pueblo, transmigrante de su homónimo argentino y tal vez su doble astral y oscuro, se funde con él en el tiempo que lo envuelve en sus membranas invisibles. Desde la leyenda se abrazan, y por encima del horror celebran ambos la fraternidad de los pueblos en la glorificación de la vida siempre más fuerte que la muerte (99 - 100)

 

La gemelaridad, la identidad antropológica común a todas las culturas, alude a una identificación intercultural más allá de las categorías históricas. Por sobre las categorías identitarias hay principios que hermanan a la humanidad y que validan el conjurarse contra el imaginario cartográfico que las sustenta. La guerra planteada en estos términos es un conflicto fratricida.

Esta fabulación de la gemelaridad , que se inicia con la supuesta carta de Burton, se desarrolla en el siguiente texto de Alejandro Maciel. En la recreación del Quilombo de Alejandro Maciel, el Cándido López paraguayo es un refugiado de la guerra que, desmembrado, pinta obsesionadamente en una choza y recibe la visita de su doble, el Cándido López argentino. El narrador en primera persona, el teniente Francisco Paunero, describe el encuentro entre los pintores:

Fuimos hasta la choza de nuestro pintor, donde los dos hombres se vieron frente a frente. Nadie dijo nada. El argentino miraba los cuadros que colgaban en las paredes de la choza humilde embelleciéndola con imágenes fantásticas en las que la luz viva rasaba cuerpos  y paisajes otorgándoles una tibieza que parecía increíble viniendo de los toscos movimientos de los muñones de aquel desgraciado lleno de gracias. El argentino abrió su valija y extrajo carbones y pinceles. No sé si estábamos emocionados pero algo en la garganta me impedía decir una sola palabra. Poco a poco iba tomando forma un retrato lúgubre: el del hombre terriblemente mutilado arrinconado en una choza [...] el pintor hurgó en su paleta hasta dar con una pasta que extendió con fuertes trazos por toda la tela creando la misma luz que el hombre lisiado extendía sobre sus criaturas” (150).  

 

La escena, ubicada en el centro del libro, hila íntimamente la escritura. En esta ocasión el texto de Maciel opera un rescate realizado en la puesta en escena de la metempsicosis, es decir, la trasmigración de las almas de ambos artistas, aludida anteriormente en la cita de Roa Bastos.

 

            Hacia el final de “Frente al frente paraguayo” de Roa Bastos, en el ensayo interpretativo subtitulado “Oficios bárbaros”, el narrador se pregunta sobre la función del arte. En referencia a Cándido López se pregunta: “¿Qué puede oponer el espíritu a la materia? ¿Cómo un solo hombre puede ser capaz de redimir la maldad en su expresión colectiva?” (100). Se plantea a partir de esta pregunta una reflexión que en última instancia vuelve a poner en el tapete la función de la cultura y del intelectual en la sociedad, lo que constituye a su vez un comentario sobre la misma escritura de Los conjurados en los tiempos de regionalización.

La ficción historiográfica de Los conjurados postula un papel militante para la literatura. Se sugiere que los intereses en juego son demasiado importantes para un acercamiento al pasado que no sea crítico en el sentido nietzscheano.  Nietzche distinguía entre una historia monumental, una anticuaria y una crítica. El discurso de la integración se caracteriza por una reivindicación de un pasado monumental que enlaza el proyecto político con la gesta americanista de la independencia. Nada más monumental que firmar el tratado de la Comunidad Sudamericana de Naciones (2004) en Ayacucho, es decir, en el último campo de batalla entre las fuerzas independentistas americanas (Bolívar, San Martín, etc) y el último bastión español. Postular la ficción historiográfica del Quilombo alinea la obra de arte y la historia crítica en la propuesta nietzcheana: “Tan solo cuando la historia soporta ser transformada en obra de arte, en pura obra estética, podrá eventualmente conservar y hasta despertar instintos” (Nietzche 2000 106). 

            El crítico argentino, Noé Jitrik, en la misma línea de la propuesta liminal de Spariosu, habla de la “performatividad suspendida” de la novela histórica y de la novela en general puesto que su “acción plena requiere de condiciones que aún no existen: la novela es utópica cuando aparece no requerida socialmente por una lectura que no existe” (45). La integración en América Latina apunta a una federación de naciones. Los conjurados del Quilombo de Gran Chacho ve en el nacionalismo una de las mayores fisuras del discurso de la integración. La construcción de un archivo conformado de memoria nacional y latinoamericanista exhibe problemas en su misma constitución. La memoria nacional niega el latinoamericanismo. ¿Cómo integrar archivos contradictorios sin resolver sus problemas internos? Los conjurados propone un insoslayable trabajo con las memorias nacionales y una superación del nacionalismo. El estado-nación ha construido alteridades de “pueblos hermanos de culturas idénticas” (96).  Por otro lado, el latinoamericanismo discursivo ha preferido plagar su genealogía de discontinuidades para postular su agenda política.

            El Quilombo del Gran Chaco es un espacio heterotópico desde donde, en la ‘performatividad suspendida’ de la literatura, se emplaza a las identidades nacionales con el fin de que se pueda superarlas. Los conjurados postula otro mundo posible al convocar la heterotopía del Gran Chaco. Lo liminal en Los conjurados es una convocatoria para contemplar otra integración que concilie las historias nacionales y replantee las emergentes construcciones discursivas de la integración.


Bibliografía

 

Bajtín, Mijaíl M. Estética de la creación verbal. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores Argentina, 2002.

 

Burton, Richard F. Cartas desde los campos de batalla del Paraguay. Buenos Aires: Librería 'El Foro', 1998.

 

Foucault, Michel. Dits et écrits (IV. 1980-1988). Paris: Gallimard, 1994.

 

Grimson, Alejandro. “Fronteras, migraciones y Mercosur”. http://www.apuntes-cecyp.org/numero7.html

 

Jitrik, Noé. Historia e imaginación literaria. Las posibilidades de un género. Buenos Aires: Editorial Biblos, 1995.

 

Nietzsche, Friedrich. Sobre la utilidad y los perjuicios de la historia para la vida. Madrid: Editorial Edaf, 2000.

 

Roa Bastos, et al. Los conjurados del Quilombo del Gran Chaco. Buenos Aires: Alfaguara, 2001.

 

Roa Bastos, et al. O livro da Guerra Grande. Rio de Janeiro: Editora Recorde, 2002.

 

Spariousu, Mihai. The Wreath of Wild Olive. Play, Liminality, and the Study of Literature. New York: State Unversity of New York Press, 1997.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tags: conjurados, quilombo, Gran Chaco, Augusto Roa Bastos, Alejandro Maciel, Eric Nepomuceno, Omar Prego Gadea

Publicado por talomac @ 23:45  | Literatura
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