Domingo, 28 de junio de 2009



Roa: La fauna literaria es peligrosa. Hay una falta de solidaridad y un egoísmo tan profundo que a veces da miedo. Y creo que es algo difícil de desarraigar.


Alejandro: Pero hay contraejemplos. Está un Borges que nunca  tuvo fama de haber sido retorcido como persona. A Rulfo también todo el mundo lo recuerda muy bien.


Roa: Y con razón, porque era una persona excelente. Estuve con él en Méjico, después en Buenos Aires. Ahora, debo decir que era bastante hermético, quien diga que tuvo una amistad estrecha con Rulfo supongo que se engaña, porque era difícil entrar en su intimidad. Era muy parco, había que arrancarle las palabras. No alentaba mucho el diálogo. Y están sus dos magníficos libros “Pedro Páramo” y los cuentos de “El llano en llamas” donde sentó su superioridad. Para mí Borges y Rulfo, ya que los mencionó juntos, son los dos grandes, grandes maestros de la literatura latinoamericana y al mismo tiempo ejemplos opuestos. Borges, el  paradigma de la brillante literatura urbana. Rulfo, el modelo del relato rural con sus paisajes áridos y personajes parcos como él, pero con una profundidad incalculable. “Pedro Páramo” es directamente una obra maestra.


Alejandro: Me alegra coincidir con usted. Plenamente.


Roa: Hay que ver el despojamiento total, la austeridad donde la retórica está completamente anulada y hasta estrangulada. Es un libro ejemplar, sin dudas.


Alejandro: Y pensar que es la historia de una venganza. Desde que empieza el libro esa madre que conmina: “el abandono en que nos tuvo, hijo, cóbraselo caro”. Es una orden casi tan terrible como la del espectro a Hamlet.


Roa: Y el lenguaje, Alejandro. Esa escritura casi transparente, natural y tan profunda que llega a ser oscura.


Alejandro: Son frases tajantes, de una belleza seca que nos lleva al páramo que quiso reflejar.



Roa: Y después está el mundo de símbolos entrelazados. Es un réquiem formidable. Con Borges sucede más o menos lo mismo. El lenguaje de Borges también es así: escueto, breve, casi sentencioso pero sin llegar a ser  reverente. Para mí son los dos grandes escritores latinoamericanos que lograron un primer plano en la literatura mundial. Borges como escritor ciudadano y Rulfo como literatura de carácter rural. Son dos inmensos símbolos opuestos pero integrándose en la gran realidad latinoamericana. Borges por su parte nos introduce en la gran tradición de la mejor Literatura Inglesa. Abrió América Latina al universalismo.


Alejandro: Y al revés, Rulfo, creo que desde la universalidad “nos mete” en Comala y todos podemos vivir ese ambiente aunque nunca hayamos estado en el interior de su amado Méjico.

Roa: Y ambos intrínsecamente profundos porque no hay nada de búsqueda: ni de estilo  ni de tema, ningún artificio. Se dan de un modo natural, por eso es que se hace difícil imitarlos a pesar de los varios intentos. Son como son. Yo los considero mis maestros, inimitables y por eso doblemente maestros.


(Fragmento del libro "El trueno entre las páginas", Edit. Intercontinental, Asunción, Paraguay, 2001, con prólogo del Prof. Wladimir Krisinsky)



Tags: Augusto Roa Bastos, Juan Rulfo, El truenolas páginas, alejandro maciel

Publicado por talomac @ 0:44
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