S?bado, 26 de abril de 2008

LIBRO DE LA MUERTE, SEGÚN LOS NILOTAS

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En plan de crear dioses para que éstos crearan el mundo y sus calamidades, los egipcios no ahorraron recursos y si bien su teología registra dioses que se esperan hallar en cualquier religión, también se manifestaron dioses insólitos, como el “protector contra los dolores molares”. Los papistas, se me dirá, tienen en Santa Apolonia una eficaz abogada contra la caries y toda forma de enfermedades dentales. Pido una consideración adventicia. La santa sufrió en carne propia los dolores odontológicos ya que en tiempos del Imperio los lúbricos romanos la torturaron desdentándola sin anestesia ni necesidad por negarse a fornicar con algún dignatario indigno. Por esa extraña ley de las correspondencias que cultivan los hagiógrafos quien sufrió la amputación de las ubres será abogada de lactancias, quien ha sido supliciado con fuego como el mártir Lorenzo será un excelente bombero, la santa a quien se le arrancaran ambos ojos es hoy patrona de los oftalmólogos. Nada sé del pasado de esa divinidad faraónica con forma de cocodrilo que tutelaba los malestares bucales para merecer tan alto designio.

En el escalafón de la teología faraónica[1] hay una trinidad que es también una fraternidad: Osiris, Isis y Neftis. Como el Cristo, Osiris es asesinado con saña, mutilado y arrojado la río desde donde es rescatado por su hermana y esposa Isis y devuelto a la vida.

Para regocijo de nuestras investigaciones añorada lectora, cauto lector, buscando dioses pescamos otra forma de la eternidad en el “Tratado de Isis y Osiris”, de Plutarco[2]. Hay más grecierías que mitología faraónica en el libro de Plutarco pero en el descuido de la transcripción el escritor cometió la originalidad de describir los epagómenos: cinco días adicionales del calendario que no pertenecen al año que pasó, no son actuales  ni se injertarán al almanaque del futuro. Es un tiempo no-temporal, ahistórico, acrónico. Antes de inventar los epagómenos el calendario tenía 12 meses de 30 días pero nunca nada sigue siendo igual después de haber nacido tiempo, la cicatriz de aquel acontecimiento mitológico será una variación en la agenda faraónica que siguió computando cinco días adicionales a cada año a partir de entonces.

Vayamos al relato.

continúa en "Los sueños de la eternidad" by alejandro maciel.



[1] Digo “faraónica” y no egipcia para circunscribir mis descripciones a un tiempo ya que en el mismo espacio hoy sirven a Cristo, Yahveh o Alá. No sé quién enseñó que la reducción es buena idea.

[2] Existe edición en español: Plutarco, Los Misterios de Isis y Osiris, Edit. Glosa, Barcelona, 1976.


Tags: Isis y Osiris, alejandro maciel, sueños de la eternidad, libro de los muertos, epagómenos

Publicado por talomac @ 0:22  | Literatura
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