Jueves, 20 de diciembre de 2007
CULPA DE LOS MUERTOS.

Prefacio



Culpa de los muertos se inscribe en la larga tradici?n de la escritura de la violencia en Am?rica Latina. Desde los cantares tristes de los poetas nahuas postcortesianos, los cuicapicque, recopilados en la Visi?n de los vencidos por el antrop?logo e historiador Miguel Le?n Portilla, que se interrogan "?Ad?nde vamos?, ?Oh amigos!..." y constatan abatidos lo acontecido en la conquista: "Y todo esto pas? con nosotros. / Nosotros lo vimos, / nosotros lo admiramos. Con esta lamentosa y triste suerte / nos vimos angustiados", hasta la novela de la dictadura y del exilio, o las diversas escrituras confesionales, la palabra procura representar y as? preservar en la memoria cultural el desgarramiento individual y generacional de la violencia pol?tica del continente. La literatura de la violencia tiene la tarea de "ponerle palabras hasta lo innombrable," seg?n nos dice el "Personaje" de Culpa de los muertos, mientras se recuerda "con dolor", para parafrasear a Alejandro, el narrador autor, es decir, mientras se hace el trabajo del duelo.

El relato de Alejandro Maciel envuelve al lector en un torbellino de voces que lo incitan a reconstruir un mundo narrativo que oscila entre la evocaci?n de los setenta y la Argentina postcrisis del nuevo milenio. El principio dial?gico que rige la novela lleva al lector a cotejar las conversaciones intergeneracionales entre Alex, el narrador, y un joven argentino reci?n vuelto al pa?s y entre el narrador y su sobrina. Conversaciones que, a su vez, enmarcan otras como la de los amigos desaparecidos en la represi?n de Corrientes, el pensamiento de un torturador y sus conversaciones con un cura involucrado con el aparato represor, as? como las pl?ticas del personaje y el autor que cuestionan la misma raz?n de ser de la escritura. De esta manera, Culpa de los muertos no escribe solamente sobre la violencia sino que cuestiona tanto la funci?n de la escritura como la propia escritura de la violencia, es decir, las posibilidades de toda representaci?n del terror. En las charlas tituladas "Sabotajes del personaje al autor," el "Personaje" se rebela e irreverentemente denuncia el mundo ca?tico que construye la escritura; el autor lo rechaza explicando que con sus intervenciones "Cada vez que aparece, desaparece para el lector" y as? hace hincapi? en el papel asignado a una lectura comprometida en la novela.
La gran v?a de acceso a Culpa de los muertos es un poderoso estilo cuya garra y finura atrapan al lector en "Todos los excesos" de su escritura. Los retru?canos, las citas de versos y canciones, los juegos con la sintaxis y la puntuaci?n, el ritmo exaltado que capta la aguda percepci?n del entorno de los personajes, el lenguaje de la literatura infantil de la f?bula que el narrador le destina a su sobrina por las noches son, entre otros, algunos de los elementos que seducen y sumen al lector en la configuraci?n imaginaria del mundo de la novela .

Culpa de los muertos es tambi?n una v?a de acceso descentrada a los setenta. La provincia de Corrientes es el centro de un relato que frecuentemente se narra desde el centro cultural y pol?tico de las naciones latinoamericanas, del lugar desde donde se irradia el poder de los aparatos del estado. Desde esta perspectiva de las m?rgenes, los grandes temas de la amistad, la historia, la memoria, la pol?tica y la violencia cobran una dimensi?n inusitada en una escritura consciente del lugar de su confesi?n y evidente en un impl?cito doble duelo por un tiempo y un espacio perdidos evocados desde el recuerdo en la ensimismada ciudad de Buenos Aires. No obstante, la evocaci?n del pasado rebasa, como en la mejor tradici?n literaria, su inscripci?n magistral en la biblioteca sombr?a de la representaci?n de la violencia y apela al poder desmitificador del humor y la risa. Culpa de los muertos encierra de esta manera las llaves del placer de la lectura.

Jorge Carlos Guerrero
University of Ottawa



fotos.miarroba.com



La novela sale publicada en Barcelona por la editorial "?nsula de los libros" en diciembre 2007.

Tags: Culpa de los muertos, Alejandro Maciel, Jorge Carlos Guerrero, Universidad Ottawa

Publicado por talomac @ 10:46  | Literatura
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