Mi?rcoles, 09 de septiembre de 2015

-Y también -seguía contando el Platico hojeando el libro con su mano abanicada- dice que el Ichnéumon es macho y hembra al mismo tiempo; y que para definirlo deben combatir entre sí. Los vencedores inseminan a los vencidos que en castigo después tienen que sufrir los dolores del parto. Y también cuenta que en Clazomenes había una cerda que tenía alas y volaba, haciéndose el azote de toda la comarca. ¿Se dan cuenta? -preguntó.

-¡Qué cosas más atroces! -se escandalizó Madame-. ¿Por qué no lee algo más edificante? -le preguntó, pero el Platico de nuevo fue abandonando su interés para entrar en su apatía ensimismada. La miró oblicuamente y después giró hacia Único para decirle:

-He probado la de Linneo -ya tenía la voz pastosa- desde los Batracios a los Mamíferos, todo ensayé sin suerte. No tengo sitio en ningún Género.

-¡Ya sé! -tuvo una idea Madame-, ¿cómo no se me ocurrió antes? -se increpó dándose un suave golpecito en la cabeza y mirando a la Reina explicó-: podríamos diseñar una clasificación que fuera lo suficientemente elástica como para permitir su inclusión, y listo....

-¡Proponga una! -la instó Único dispuesto a refutarla de antemano, descartando que Madame pudiese salir del paso con cierto nivel.

-Aaaasí, de sopetón no se me ocurre nada -rezongó ella hasta que dio con una salida elegante-: seguramente el Gallo que es tan ingenioso puede proponer una.

Intrigado al escuchar su nombre, el Gallo -que dormía- levantó su cabeza todavía adormilado y preguntó:

-¿Quien me llamó?

Con gesto algo vulgar, la Lagarta lo codeó sonriendo como una cortesana guaranga. El Gallo -todo un duque- se limitó a encender los ojos mirándola de soslayo.

La Falsa Coral pidió la palabra, presa de un rapto de iluminación intelectual:

-¡Yo por favor! ¡A mí! -todos la miraron-. Déjenme probar ésta que se me acaba de ocurrir:

      1) Bestias que duermen en el aire libre.

      2) Bestias que duermen bajo la tierra.

      3) Bestias que duermen en el agua.

Se hizo un corto silencio.

-¿Qué me dicen? -preguntó ansiosa e ilusionada con una sonrisa de oreja a oreja esperando el dictamen. Pronto se le esfumó la alegría como la luz de un farol que tambalea en medio de un huracán llamado Único.

-¿Todo el mundo es bestia? -empezó quejándose Madame viendo que la ordenación atacaba a su finura de modos.

-Primera objeción -puntualizó Único, terminante-: si todos se catalogan cuando duermen, ¿dónde se los consigna cuando estén despiertos? ¿Deberíamos esperar a que se duerman para saber dónde ubicar a cada cual?

-No había pensado en eso -admitió nerviosa la Coral y empezó a ovillarse girando 360 grados cada segmento en retorcijones enérgicos.

La Reina, viendo el cuadro de "demencia reptil" se acercó a Madame alarmada para preguntarle:

-¿No será venenosa, no?

-Oh no se preocupe usted -enseñó-. No es una víbora sino una inocente culebra. Además -agregó- no está tan enojada como parece. Siempre exagera todo.

-Segunda objeción -continuó la voz firme del Gato condenando la tesis coralina como si fuese una fórmula herética: Nadie duerme en el aire. No podría sostenerse.

-¡Esperen! -se escuchó quejarse al interesado zurciendo balbuceos entre llantos tristes- falta decir que yo no duermo. Estoy completamente insomne desde hace tres meses...

-¿Eso quiere decir que no sueña? -se preocupó la Comadreja rosilla, que  consideraba al sueño un alimento tan vital como los huevos que ella transportaba consigo.

-No.

-¡No puede ser! -estalló indignada la Comadreja y los ojillos le titilaron de ofuscación-. Yo no podría vivir sin sueños.

-Por causa de un sueño se me fue el sueño -replicó el Platico.

-¡Propongo otra! -exclamó jubilosa Madame, aplaudiendo para llamar la atención. A ver qué les parece ésta:    

1) Animales sensibles a la música.

2) Animales que se alimentan de otros animales (caníbales)

3) Animales que vuelan cuando es necesario.

4) Animales con dos ojos.

Silencio total por unos instantes. Desde ya, la Coral había entrado en una especie de ausencia en venganza por la forma escandalosa en que se había rechazado su postulado. Estaba muy distraída imaginando un combate entre legiones de Oso Hormigueros, Anópheles y batallones de Hormigas Leones con abierta diferencia en favor de las últimas. La Reina se puso a caminar nerviosamente, disgustada por el rumbo de la conversación. El Gallo y Vivaldi se habían sentado en cuclillas como mejicanos en las siestas tórridas de Comala, uno contra el otro. El Teniente Coronel (RE) miraba complacido a su ingeniosa esposa, como si ésta hubiese terminado de enunciar un teorema matemático.

Único se relamió; estaba a punto de confutar punto por punto tamaño disparate cuando el Platico mismo agitó su garra derecha para pedir la palabra (era extremadamente educado y jamás intervenía sin autorización) y contestar:

-Soy casi sordo -empezó diciendo el híbrido-, además me alimento de hierbas húmedas, no puedo volar aunque lo necesite con urgencia y no conozco animales con más de dos ojos ni cíclopes. Creo -concluyó- que su clasificación es absolutamente inútil para cualquier caso. No tiene criterio para agrupar o separar cosas. No veo la solución a mi problema.

Y reincidió en el vicio depresivo: sollozos, lagrimones ácidos, voz nublada, temblequeo, suspiros, distancia. 


ALEJANDRO BOVINO MACIEL




Publicado por talomac @ 0:34  | Literatura
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