Mi?rcoles, 02 de mayo de 2012

LOS HIJOS DE ROSAS

 

 

OBRA EN TRES PLANOS que serán simbólicos solamente, casi nadie los notará

 

PLANO 1  EL CIELO La cabina del director y el iluminador

PLANO 2LA TIERRA   Proscenio

PLANO 3 EL INFIERNO   Fondo del escenario

 

Personajes:

Rosa, actriz, casada con Aníbal, gerente de un banco y profesor de matemáticas de la universidad, lee historia, tienen un hijo que es el asesino.

Aníbal, gerente del banco, profesor de matemáticas, marido de Rosa.

Camila:          Actriz que ensaya Manuelita en “Los hijos de Rosas”

Gastón:          Actor que ensaya como Adrián en “Los hijos de Rosas”

Celeste: amiga de Rosa. Amante de Aníbal.

Director:       Mauricio, el director teatral.

ESCENA UNO

 

Se inicia en el Infierno con la proyección de M. Callas (un fragmentito de 1 minuto) “Tu che le vanitá” de Don Carlo, de Verdi, concierto Coven Garden 1962. Si no hay pantalla, únicamente se pondrá el audio.

Es importante que la voz del Director sea enérgica, hable rápidamente, todos sus gestos deben delatar una personalidad nerviosa, pasional, áspera.

Cuando se inicia el Director coloca un disco en la consola, dispone las luces y dice:

Director:        Hécuba tiene que ser como ella (señalando la pantalla)

Rosa:              ¿Qué? ¿Cómo quién?

Director:        Así, como ella, tu reina Hécuba.

Rosa:              ¿Debo imitar ala Callas?

Director:        No, nada se puede imitar en teatro sin hacer una farsa.

Rosa:              ¿Y entonces?

Director:        (Que está detrás, en una consola, se le acerca) No te estoy pidiendo que te pongas a cantar, ni que imites nada, te pido simplemente que seas igual a ella.

Rosa:              ¿En qué?

Director:        En todo. La obra es un todo. No hay partes. ¿No viste bien? Ahí estaba cantando Isabel de Valois, nola Callas.

Rosa:              Yo vi ala Callas.

Director:        Yo, no. (Rotundo ese ‘No&rsquoGui?o Los gestos, la mirada, la piedad, las manos, el cuerpo, la inclinación en el momento exacto, la letra del aria, la música que ondulaba detrás, los movimientos exactos, la precisión en el cierre, en los silencios. Era Isabel de Valois frente a la tumba de Carlos Vº casi susurrándole.

Rosa:              ¿Qué era lo que cantaba?

 Director:       “Tú que conociste la vanidad del mundo / y gozas en tu sepulcro del reposo profundo, / si aún se llora en el cielo, llora por mi dolor / y ofrece nuestros llantos a los pies del Señor”

Rosa:              Bien, si no entendí mal ahora yo debo ser la vieja reina Hécuba.

Director:        Vieja, ¿y te parece que tu actitud es la de una vieja?

Rosa:              ¡Detesto la vejez y la decrepitud! La decadencia física me aterroriza, igual que a mamá, que odiaba verse en un espejo. ¡He resuelto morir joven!

Director:        ¿Y dónde está ese odio a la vejez ahora que lo necesitamos?

Rosa:              Acá (señala el pecho) guardado. Con siete llaves.

Director:        Hay que sacarlo, hay que poner ahora todas las cartas sobre la mesa, Rosa Raisa. ¿Me comprendiste?

Rosa:              No saco mi vergüenza a la vista de todos. (Luego recapacita)Vamos de nuevo. La vieja reina derrotada.

Director:        Cayó Troya, los griegos asesinaron a tu esposo y a tus hijos. Estás sola y vas a compartir la misma suerte que tus sirvientas: los vencedores te sortearán como esclava. Ayer eras la más respetada, desde hoy deberás respetar a tus nuevos amos. Que son tus enemigos.

Rosa:              Vamos a esa primera parte. Con mi vergüenza a la vejez.

Director:        Una reina vencida, todo tiene que delatar a esa vieja furiosa.

Rosa:              Yo no la veo enojada.

Director:        ¡Está hecha una furia de indignación!

Rosa:              Soy psicóloga y terapeuta: no la veo enojada.

Director:        Dejá el psicoanálisis de lado por ahora. Leé la letra.

Rosa:             Creo que está dolida contra los griegos.

Director:        No, hilá más fino: es contra la justicia. Los griegos no conocían la resignación, eso vino con el cristianismo que esperaba otra vida en el cielo y todo ese pesebre...

Rosa:              Madres reclamando justicia.

Director:        Empecemos con ese párrafo de Hécuba.

Rosa:              ¡Ay de mí!

Me ha tocado en suertes Odiseo

                        Pertenezco a un hombre ruin, abyecto y astuto

                        Alguien que odia la justicia

                        Monstruo en contra de la ley.

Director:        ¡Parar!  Allí, detenerse. ¿No te parece que algunas palabras necesitan énfasis?

Rosa:              ¿Cuáles?

Director:        Dijiste Suertes, después Ruin, y después Justicia y Ley. ¿Por qué yo como espectador debería creerte? Todas las palabras sonaron igual. Es como si te estuvieses poniendo los ruleros.


Publicado por talomac @ 1:48  | Literatura
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