Mi?rcoles, 15 de junio de 2011

VARIEDADES DE LA TV COCINA,

?

POLICIALES ?Y ?YEPETO


En la TV cada vez hay m?s programas-gourmets, cocineras/os de toda laya haciendo pan, ensaladas, estofados, tortas, entradas y postres con ingredientes estrafalarios que s?lo se encuentran tras una expedici?n por negocios ins?litos.

?No cansa un poco ver tanto arte culinario mezclado con m?sica, chistes y otras bagatelas? ?Alguien se pondr? a cocinar al ritmo de esta gente? ?Ser? el nuevo modo de gastar tiempo que nos propone la TV?

Tambi?n hay programas de clubes y o cofrad?as del vino donde nos juran que tal cepa tiene ?aromas a frutos del bosque?, Dios sabr? cu?les son los frutos del bosque ya que todo lo comercial hoy por hoy se produce en forma seriada y no quedan bosques para averiguarlo. Adem?s, si un vino tendr? sucesivamente gusto a canela, madera, ciruela y mu?rdago, prefiero tomar una aspirina que al menos ya s? qu? gusto tiene.

Por ?ltimo, ?alguien es capaz de diferenciar despu?s de la segunda copa un Ruttini de un Termidor tetra break? Yo confieso que no puedo, tendr? un paladar grueso y atrofiado pero a m? me parecen la misma cosa.

En el Teatro Cervantes han repuesto la obra ?Yepeto? de Roberto Cossa con la direcci?n de Jorge Graciosi y la actuaci?n de Manuel Callau, Mart?n Slipak y Anah? Gadda en el vol?til rol de Cecilia, personaje dibujado entre el sue?o y la ilusi?n.

Yepeto trata b?sicamente el tema de la vejez, la desilusi?n de los a?os y el deseo de ese encuentro que los humanos llamamos amor aunque en el fondo restalle el sexo, con toda su maravilla.

Un profesor de literatura cincuent?n y enfermo recibe la visita de Antonio, un muchacho com?n que viene a verlo porque est? celoso, desconf?a que Cecilia, su novia, alumna del profesor, est? enamorada o deslumbrada por el maestro. De esta desconfianza inicial, llena de suspicacias, nace una relaci?n que va creciendo con los d?as y que ve en el destino de estos dos hombres, solitarios en una ciudad inmensa, el desencuentro del deseo por un lado y el de los sue?os perdidos del viejo profesor y escritor.

Como en la ?Muerte en Venecia? de T. Mann, la obra desnuda con crueldad (como la vida) los signos de la decadencia f?sica de un intelectual que ya siente la corrosi?n de las enfermedades, el cansancio y la vejez. Pero a diferencia de Mann que no puede desprenderse de la tristeza y la solemnidad, Cossa nos hace re?r, hay un hilo de humor e iron?a que aparece al empezar y no termina con el final.? Toda la obra es una maravillosa reflexi?n sobre el arte, en este caso la escritura. Hay continuos gui?os al espectador, citas de autores, una poes?a que escribe Antonio y el profesor corrige, la b?squeda desesperada de palabras exactas para nombrar lo innombrable, obras y escuelas literarias, nombres de poetas, m?sicos, novelistas resuenan aqu? y all? sin el menor alarde de erudici?n, como gajos que tiende el arte para asirnos y evitar caer en el vac?o de la muerte definitiva.

La actuaci?n de Callau (esa voz que sigue resonando despu?s que uno abandon? la sala porque ya se instal? en la mente y la llevamos puesta?) es magistral. Slipak pone el peso de su obsesi?n, merodea, no deja resquicio vac?o. Gadda transita entre el sue?o y la realidad como la evocaci?n de la poes?a a la que se nombra continuamente y est? en ella una de sus claves. Roberto Tito Cossa aclara en el programa que esta es la segunda versi?n de la obra.

Hay que celebrarla, entre Cossa y Jorge Graciosi con una direcci?n precisa y que mordi? all? donde el texto exig?a presencia del personaje, consiguieron que la obra alcanzara esa distancia imposible que se llama arte, y que perturba nuestras vidas rutinarias para abrir nuevas perspectivas a las preguntas que tenemos inscriptas desde que nacemos: ?Qui?nes somos? ?Qu? queremos? ?Qu? deseamos?

En este Yepeto hay claves para desentra?ar algunos secretos del deseo m?s all? de la decrepitud y la decadencia humana. Si viene a Buenos Aires, no se la pierda. Teatro Cervantes, sala Caviglia, jueves a domingo, 20,30 hs.

Alex Forster, director del centro donde trabajo, habl?ndome de las novelas policiales, g?nero que venera: ?Si sabemos c?mo estafan y matan, ya sabemos c?mo viven?. Confieso que, adem?s de parecerme algo extravagante, no comprendo el argumento de Alex. ?Habr?a que ir a las c?rceles a estudiar sociolog?a?

Nunca me gustaron las novelas ni pel?culas policiales, algo de falso huelo en esos cr?menes hechos con salsa de tomate. Pero sigo pensando en el axioma de Alex: la escuela de los asesinos nos ense?ar?a m?s de econom?a que un m?ster de la Universidad de Chicago que nos entreg? a Domingo Cavallo y sus ideas.

?Ser? lo mismo?

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Alejandro Bovino Maciel

http://alemaciel.blogcindario.com?

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Publicado por talomac @ 23:35
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