martes, 23 de noviembre de 2010

FEMINICIDIO


El término “feminicidio” o también “Femicidio” ha sido acuñado por las autoras Diana Russell y Jil Radford en 1985 cuando publican el libro: “Feminicidio. Las políticas del asesinato femenino” y reforzado por Mary Warren en otro libro: “Las implicaciones de la elección sexual”. Pasaron al español cuando la feminista mejicana Marcela Lagarde publicó sus trabajos sobre los ya tristemente famosos crímenes de Ciudad Juárez, en la frontera con EEUU. Otras autores propusieron “Genericidio” para referir el mismo problema pero terminó prevaleciendo “Feminicidio”.


Poco después, para afinar la semántica, se propuso que:

Femicidio: era la contrapartida femenina del homicidio, es decir del asesinato de una mujer sin más especificaciones. Así, “femicidio” podría ser la muerte de una mujer a manos de otra mujer.

Feminicidio: en cambio, es todo asesinato de una mujer perpetrado por un hombre como forma extrema del abuso de poder. Esta forma es sistemática como práctica social que acepta y permite el atentado contra la integridad, la salud, la libertad y la vida de las mujeres.

De los 6 mil millones de personas que habitamos el planeta, 200 millones de mujeres “desaparecen” demográficamente al año, es decir, faltan o salen del registro de personas fuera de las muertes naturales por enfermedades o envejecimiento. Son, en el 98% mujeres entre 0 y 45 años y la “desaparición” se explica por:

1)      Abortos de bebés y muerte de RN mujeres (infanticidio) en países donde se selecciona  el sexo de la descendencia, cuando el Estado regula la demografía, se prefieren varones (económicamente productivos) frente a mujeres que se consideran menos productivas.

2)     Falta de asistencia médica, alimentación, recursos en países donde la escasez genera selección de los más fuertes para la sobrevida. Sólo en parto y puerperio mueren anualmente unas 500.000 mujeres por falta de atención,  falta de control prenatal, parto en condiciones domiciliarias, abortos clandestinos.

3)     “Asesinatos por honor” en sociedades muy tradicionales como el Oriente, en casos de sospechas de adulterio, desobediencia al mandato matrimonial (una chica no acepta casarse con el novio asignado por los padres y recibe la repulsa de su familia y la familia política) o separación del marido. También en casos de homosexualidad, muchas sociedades consideran un agravio a la familia y deciden hacer justicia matando a la hija, hermana o pariente.

4)     Asesinatos por falta de provisión de la “dote” en tradiciones asiáticas donde la familia política debe pagar para acceder a un matrimonio, en caso de disconformidad del monto, se ve como un acto natural de justicia incendiar a la novia como repudio o queja.

5)     Tráfico de mujeres, coaptadas por medio de engaños, llevadas a otros países sin la documentación, mantenidas como esclavas por las redes. Muchas de ellas terminan con enfermedades de transmisión sexual terminales, como SIDA. Si hay peligro de detección del negocio, los jefes hacen matar a las mujeres que, sin documentación, tiradas en un pozo, sin nadie que las reclame, son enterradas como NN en las grandes ciudades.

6)     Violencia doméstica en todas sus formas que terminan con invalidez de las víctimas o muerte en muchos casos. Se calcula que 3 millones de mujeres anualmente sufren esta situación terminal de la violencia de género: daño, invalidez, discapacidades o muerte. 

El concepto legal de Feminicidio viene a llenar el vacío que existía en la tipificación de la violencia doméstica como un asunto familiar, “de puertas adentro” que no podía considerarse como delito porque sucedía dentro del ámbito matrimonial, secundario al contrato marital que preexistía; como si dijéramos “ellos dos firmaron un convenio, si uno de ellos mató al otro, no es asunto de la justicia, está dentro del libre contrato entre las partes” Este segundo razonamiento aparece como absurdo porque en un contrato privado consideramos que no hay factores afectivos, que las partes no se aman ni se odian, sin embargo dentro del matrimonio hay un vínculo que muchos y muchas consideran del orden sagrado, bendecido por las religiones y eso se presenta como una gran diferencia respecto de un contrato de tipo empresarial o laboral.

Es decir, el concepto de Feminicidio extrae el problema del contexto privado y familiar para exponerlo a la luz de lo público y político donde queda asegurada la cobertura del derecho.


Feminicidio es la parada final de la violencia de género contra la mujer, ejercida por el hombre como forma de poder, dominación y control. Eso es como decir que la mitad de la población se considera con derecho a sojuzgar a la otra mitad solamente por el hecho de haber nacido con gónadas diferentes: testículos en vez de ovarios. ¿No parece muy lógico, no? Y sin embargo se defiende con ahínco en varios círculos sociales hasta nuestros días.


Se considera Feminicidio todo caso de mujeres muertas por amigos, novios, concubinarios, esposos, familiares, vecinos o conocidos, siempre hombres, que se encuentran involucrados en relaciones interpersonales conflictivas con la víctima. Siempre se trata de abuso de poder de un hombre hacia una mujer por el solo hecho de serlo.

La violencia doméstica, que es casi siempre el inicio de la carrera que culmina con el feminicidio, afecta a por lo menos la mitad de los hogares en Paraguay, según la Encuesta Nacional sobre Violencia Doméstica publicada por el Centro de Documentación y Estudios en 2001. Esto significa que en 1 de cada 2 casas que ustedes conocen, se ejerce alguna forma de violencia contra la mujer, que es lo mismo que decir contra la familia ya que los hijos/as de esa mujer viven con la misma alarma e indefensión la agresión descargada por un hombre que detenta la suma del poder, casi siempre arbitrariamente. Esta violencia puede ir desde los grados sutiles de violencia psicológica, la violencia económica, sexual y física. En Argentina, en 2010, teníamos registrados 120 casos, hasta septiembre/2010 de feminicidio, dos de ellos con incendio de las víctimas, recordarán a la esposa de un músico que salió en todos los medios, y agonizó lentamente durante una semana hasta que murió a consecuencia de las quemaduras.


Para comprender con cierta claridad el concepto de Feminicidio, necesitamos recurrir a un análisis:


Histórico, a partir del patriarcado como institución de regulación social.

Filosófico, en la constitución del sujeto como propietario de plenos derechos, fuera del esquema de la dialéctica del amo y del esclavo enunciada por Hegel.

Sociológico, en una visión etnológica comparativista que nos permita ver hoy a nosotros, en nuestra sociedad, alternativas de convivencia en base a costumbres fuera de la experiencia profundamente sexista de Occidente con su proceso de socialización varón/mujer profundamente diferentes.

Psicológico, en la más temprana constitución de las relaciones internas entre los instintos agresivos de dominación y eróticos de relación igualitaria. Eros y Tánatos desde su aparición en el bebé de 0 a 6 meses. Meses decisivos en una lucha interna a muerte entre estos dos grupos de instintos, los destructivos y los de protección y reparación.

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El Patriarcado es una institución milenaria que aparece tanto en Oriente como en Occidente de mano del monoteísmo que enarbola como figura absoluta un solo Dios Padre, creador a quien le debemos la vida, juez supremo que dirime nuestros actos e intenciones y ejecutor implacable de la Ley que establece como medida de obediencia. Esta autoridad absoluta del Padre divino se traslada en el ámbito social a la soberanía autocrática del gobierno civil (monarquía en todas sus variantes) y dentro del hogar en la autoridad sin límites del pater familiae romano cuya potestad sobre vida y muerte se extendía a la esposa, hijos, parientes que convivían y fámulus, (de donde proviene la palabra familia) es decir sirvientes, esclavos, cuidadoras, niñeras, todo el servicio doméstico que estaba bajo su mandato absoluto.

En el esquema de la Summa Teológica está:

DIOS gobernante supremo del Universo.

EL PAPA gobernante espiritual en la Tierra.

EL EMPERADOR/REY gobernante civil y temporal en la Tierra.

EL PADRE Y MARIDO gobernante absoluto en la familia.


Este ciudadano libre romano podía disponer sin problemas la muerte de alguien dentro de la casa sin tener que dar cuentas a nadie ya que únicamente él, como pater familiae tenía el derecho de denunciar a la justicia cualquier acto de agravio, abuso, violencia o delito cometido contra algún miembro de la casa. No existían acciones judiciales “de oficio” dentro del ámbito familiar. Y obviamente, no se denunciaría a sí mismo, de manera que las injusticias cometidas dentro del ámbito doméstico, al no ser de interés público, quedaban al arbitrio de este buen señor romano. Así, el emperador Nerón mató a su esposa y a su madre, ¿ustedes lo vieron preso?

Esta institución deformada del poder masculino pasó a la cultura occidental de la que provenimos a través de la Conquista española que trajo sus instituciones para plantarlas en Hispanoamérica y no se conocía entre los aborígenes americanos silvícolas y recolectores/cazadores, quienes tampoco conocían el matrimonio sagrado ni las restricciones sexuales europeas. Los colonizadores abusaron de su poder y armaron verdaderos harenes de mujeres indígenas. En los tiempos de la colonia  al Paraguay lo conocían como “El paraíso de Mahoma” por la poligamia en la que vivían Irala, Hernandarias y otros funcionarios de la Corona española.

FILOSÓFICO: brevemente trataré de explicar cómo el pensamiento filosófico occidental avala, con Hegel y después con Nietzsche y Marx la lucha como principio de regulación de la vida social. Hegel plantea en la “Fenomenología del Espíritu” la famosa dialéctica del amo y del esclavo, que, trasladada al ámbito familiar, tendrá las consecuencias del sometimiento de una parte por otra. Ustedes dirán “pero los arrieros de Villa Mburucuyá no leen a Hegel” y tienen toda la razón del mundo, pero la vida del Estado moderno se regula a través de la razón por medio de las leyes y esta razón evolucionó con el pensamiento filosófico, de manera que aunque los arrieros no lean a Hegel, acatan leyes inspiradas en las bases sentadas por los pensadores, fundamentalmente Hegel en la Filosofía del Derecho, para Occidente.

Para Hegel la vida es una categoría básica para la constitución del individuo y el reconocimiento de sí mismo dentro de la realidad, es decir, la vida es algo más que la biología, es también, para Hegel, la vida social, la vida familiar, la vida económica, la vida ciudadana, la vida del espíritu que busca saber quién es. El amo es aquel que se gana ese reconocimiento como sujeto de derecho. Hoy decimos que toda persona es sujeto de derechos por el simple hecho de ser persona pero para Hegel esos derechos humanos, por decirlo de algún modo, había que ganárselos a través del estudio, la lectura, la investigación permanente que me permita saber claramente quién soy, qué lugar ocupo en el mundo, para qué estoy en el mundo y qué es el mundo. Es decir, el reconocimiento es gnoseológico, a través del saber. Quienes consigan dilucidar estas preguntas serán los más capacitados para sobresalir en la lucha que es la vida, la vida es un territorio de permanente guerra de todos contra todos como decía Hobbes. Quien quiera imponerse deberá tener instrumentos de conocimiento bien claros para obtener ideas claras acerca de su propio destino, será así el amo, mientras todos/as los demás, los y las que no tienen ese acceso al conocimiento, los que nada saben del por qué ni para qué estamos en el mundo deberán resignarse al papel del esclavo, es decir, del que no tiene autoconciencia, del que obedece, del que debe dejarse guiar por el que sabe, que es el amo. El esclavo/a queda sumergido entonces en una forma superficial de vida, una vida inconsciente de sí misma. Una vida parcial, mutilada. Cuando esta situación le genere angustia, el esclavo estará dando un paso hacia su liberación. Cuando esa angustia se extiende de unos a otros, cuando se hace social, se llega a la conciencia de clase, para Marx es el momento histórico en el que la clase obrera se identifica como tal y plantea la lucha de clases.

Pero retrocedamos, Hegel entonces planteaba este par dialéctico del amo/esclavo. ¿Por qué creerán ustedes que se vedaba a la mujer del conocimiento? Ya desde la Biblia el monoteísmo castigaba a quienes querían tener esa lucidez del saber, no se olviden que Adán y Eva fueron castigados por querer conocer el bien y el mal, no por comer una manzana. La Serpiente les dijo: “si coméis del fruto del conocimiento del bien y del mal, seréis como dioses” es decir, se castigó el deseo de saber. Adán rápidamente aprendió la lección aunque fue Eva quien instigó el deseo de saber, no lo olvidemos. Y los adanes después cerraron las puertas de colegios, academias, universidades, facultades a todas las mujeres. Recién en el siglo XX las mujeres tuvieron acceso a una verdadera educación superior. ¿Por qué será que consideraban peligroso el conocimiento para la mujer? Porque sabían que eso las liberaría del yugo ancestral del patriarcado, como realmente sucedió. Cuando la mujer adquiere conciencia de sí, ya no necesita el amparo del pater familiae y se desata de las ataduras del esclavo. Pero vamos viendo que esa libertad se vuelve peligrosa porque el amo no se resigna, cuando la mujer amenaza separarse, divorciarse, invocando los derechos adquiridos, viene la violencia, el feminicidio. En la publicación del suplemento “Comunidad” del Diario La Nación de Argentina, del 2 de octubre 2010 se consigna que el 75% de los feminicidios suceden en los 3 primeros meses después de la separación. Esa es la fase más peligrosa de la violencia familiar.


SOCIOLÓGICO: Basta leer estudios antropológicos y sociales para saber que muchas culturas han crecido y se mantienen en equilibrio sin el sexismo que caracteriza a todas las civilizaciones derivadas del patriarcado o similares. Los estudios de Margaret Mead en Polinesia son muy claros. Hay culturas africanas, asiáticas, nor-orientales que están casi exentas de sexismo y discriminaciones de género, ni raciales.


PSICOLÓGICOS: Bueno, al fin llego a mi propio campo. Hay que decir hasta el cansancio que el hombre violento no es un enfermo mental. La mujer que admite la violencia, no es una masoquista. El sado/masoquismo es una condición que afecta al 0,4 % de las personas, pero si leemos las encuestas de hogares en nuestra región, vemos que aproximadamente un 45-50 % de los hogares tiene y mantiene alguna forma de violencia doméstica. O cundió una epidemia de masoquismo o estamos equivocados al creer que la violencia doméstica es un caso de sado-masoquismo. Como dice Liliana Carrasco, especialista argentina en VF “La violencia no es una enfermedad sino un comportamiento que aprendieron en sus casas” y las características del hombre violento son:

-Infancia en un ambiente violento

-Deseo desesperado de controlar todo, mantener el poder por la fuerza

-Abuso de poder

-Aislamiento del mundo social con la “doble fachada” del Mejor vecino/Peor padre y marido.

-Celos y posesión

-Agresividad

-Cambios de humor

-Culpa siempre a la mujer de todo lo malo

-Minimiza la violencia

-Desvalorización constante de la mujer para mantenerla dependiente

¿Dónde se genera esa fuente de violencia? Hay dos grandes factores:

1)      El proceso de sociabilización asignando roles al varón distintos de los de la mujer.

2)     La violencia innata que todo ser humano trae consigo.

En el libro “Envidia y gratitud” de la psicoanalista británica Melanie Klein, se explica las bases de la teoría de los dos grandes grupos de instintos con los que nacemos, y su desarrollo en los 3 primeros meses de vida del bebé. Melanie Klein continuó la obra de Sigmund Freud por otro camino, y en ese sentido, la teoría kleiniana explica mejor los alcances de la relación entre la madre y el bebé, y no, como decía un amigo mío sobre el psicoanálisis tradicional freudiano, que tiende a depositar todas las culpas de cuanto nos sucede en nuestros padres, este amigo decía que se psicoanalizaba para saber “por qué debía odiar a su mamá” ya que él la quería. Bueno, la teoría kleiniana superó ese problema del psicoanálisis clásico ortodoxo que consistía en buscar todas las fuentes de frustración en los padres terribles.

 

 Como seres biológicos nacemos con instintos animales y salvajes que deben ser “domesticados” socialmente para servirnos de fuente de energía para vivir después. Tenemos por un lado los instintos del Eros que nos ayudan a proteger nuestra vida, y al lado, en paralelo, los instintos del Thánatos, o muerte, que nos proporcionan fuertes dosis de agresividad para destruir lo que no podemos conquistar. Dejemos de lado la evolución del instinto de vida para centrarnos en el otro grupo, el del instinto tanático que tiene una particularidad: cuando lo expulsamos, por la ley del talión, tiende a regresar a nuestro interior, como si fuese un boomerang. Hay 3 aspectos del instinto tanático que son como las fachadas de ese instinto tan peligroso. Estos aspectos son:

ENVIDIA

CELOS

VORACIDAD

La envidia es un sentimiento enojoso contra otra persona que tiene algo que yo deseo. Es una relación dual “alguien tiene lo que yo deseo” y el instinto envidioso me impulsa a quitárselo o destruirlo. Ese marido violento, “abandonado” por su mujer no resiste la idea de saber que ella podrá conseguir alguien mejor que él, que la trate bien, que la tenga feliz. Entonces, el instinto le hace razonar, si no puedo retenerla, quitarla del otro, la debo destruir. Feminicidio.

Los celos, en cambio son una relación triádica, entre 3 personas “alguien me impide tener lo que yo deseo”, traduciendo, en el caso del feminicida, alguien, otro fulano, me impide tener a mi esposa que me dejó por él, pero como él no me interesa, yo deseo a ella y no la puedo tener, la debo destruir y si puedo, también lo destruyo a él por robarme lo que es mío. Es decir, los celos, contrariamente a lo que se cree, es una relación entre 3 personas. Los celos nos hacen tener miedo de perder lo que creemos nuestro, la envidia se duele de ver que otro tiene lo que yo deseo.

En este sentido, Klein elabora una juiciosa teoría de 2 tipos de envidia:

Envidia primaria, destructiva, donde solamente interviene el instinto tanático y que busca aniquilar, desprestigiar (chismes) o dañar a quien tiene lo que yo deseo y no tengo. Como yo esto abajo y él está arriba, debo derribarlo para ponerlo a mi mismo nivel.

Envidia secundaria, creativa, aquella en la que el componente tanático es superado por el componente erótico y entonces busca mejorar a sí mismo, alcanzar el nivel de quien envidio usando de mi capacidad para mejorar hasta obtener lo que él obtuvo por sus medios, es decir, elevarme hasta el nivel de él y no bajarlo de un hondazo, porque de ese modo perdemos todos, en cambio si yo mejoro, ganamos todos.

¿Simple, no? Y sin embargo el chisme, la difamación, la calumnia contra la gente exitosa se escucha todos los días.

Para pensarlo, ¿no?

 

Muchas gracias.

 

(Exposición por Argentina en el Seminario Internacional de Violencia de Género y Feminicidio, organizado por la Secretaría de la Mujer y la Fiscalía General del Estado de Paraguay, los días 4 y 5 de noviembre 2010, con apoyo de Itaipú Binacional, con la asistencia de expertos de Bolivia, Perú, Méjico, Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay).

 

 

 

  

 

 


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